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20 June 2013

La vida como un Oficial de Programas Humanitarios (Fiona Lassiter, Oficial de Programas Humanitarios)

El 20 de junio se conmemora el Día Mundial del Refugiado, en el que reconocemos el coraje, la fuerza y las aportaciones de millones de personas alrededor del mundo que han sido obligadas a salir de sus hogares a causa de conflictos bélicos, persecución o el temor a peligros futuros. Los Oficiales de Programas Humanitarios del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés) juegan un rol importante ayudando a aquellos con necesidades genuinas de protección como refugiados.

Fiona Lassiter, Oficial de Programas Humanitarios de USCIS se interesó en trabajar con los refugiados desde su tercer año de universidad. El padre de Fiona, también Oficial de Programas Humanitarios, la alentó a trabajar realizando entrevistas a refugiados que huían durante el conflicto de Kosovo en la década de 1990. Interactuar con personas de otra parte del mundo fue interesante y enriquecedor. “Me proveyó sentido de responsabilidad y disciplina. Al principio fue abrumador, pero descubrí que tenía una habilidad natural para entrevistar personas”, dijo.

Durante su último semestre de su carrera universitaria, Fiona trabajó con una familia de Togo. “Era la responsable para ayudarle con cosas como aprender a hablar inglés, abrir una cuenta bancaria, ir al colmado y en general, cómo vivir en Estados Unidos”. “Oír sobre la crueldad de la que estas personas habían sido objeto representa un reto para todos los oficiales”. Trabajar con la familia y verlos progresar le convencieron de querer hacer su carrera profesional trabajando con refugiados.
Cuando se unió a USCIS, Fiona comenzó a trabajar entrevistando refugiados alrededor del mundo. “La parte más retadora de mi trabajo es escuchar todas las historias tristes. Existe mucha violencia en ciertas regiones y algunos de los relatos son bien detallados y espantosos.

Visitar Nepal en 2009 fue una experiencia memorable para Fiona. “Típicamente, los oficiales de programas humanitarios no visitan los lugares donde viven los refugiados. Nuestra única interacción con ellos es desde un escritorio, mientras ellos están sentados nerviosamente frente a nosotros. En 2009, durante mi primera ronda de servicios como Oficial de Programas Humanitarios, visitamos un campamento en Nepal y fuimos recibidos por uno o dos refugiados. Rápidamente se corrió la voz de que había visitantes en el campamento y los refugiados comenzaron a salir de sus pequeños hogares. Durante el recorrido, un niño de dieciséis años entabló amistad conmigo. Él necesitaba practicar su inglés y dijo que estaba feliz porque viajaría a América. Era el más joven de tres hijos y su padre tenía discapacidad mental. Hablamos sobre el clima, los deportes y las comidas. Al final de nuestro recorrido, le dije que él sería una súper estrella y que haría a sus padres sentirse orgullosos”.

Fiona resume su trabajo de esta forma: “mis experiencias me enseñaron que los refugiados son simplemente personas, y que ninguno de ellos despertaron una mañana deseando convertirse en refugiados”. Ella cree que la parte más importante de su trabajo es ayudar a otros, quienes sus vidas han sido destrozadas por situaciones fuera de su control. “Nosotros, como agencia y como americanos, podemos ayudar a muchas personas cambiar las cosas y comenzar una nueva vida”.

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