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21 November 2013

USCIS Ayuda a Familia a Adoptar Huérfanos con Necesidades Especiales


Si se le pregunta a Shawn y Sarah Basile, fue más que un simple golpe de suerte el que les condujo a su segunda hija adoptiva.

A pocas semanas antes de que completar la adopción, el niño ucraniano que deseaban adoptar no estaba disponible.  Los Basiles podían optar por adoptar una de otras dos niñas, pero una de ellas, según las palabras del proveedor de servicios de adopción de los Basiles, estaba "bien enferma".  Ella no podría sobrevivir si la familia no iba por ella pronto.
Cuando los Basiles conocieron a la niña que llamarían Mila, era más pequeña de lo que hubiesen imaginado.  A sus siete meses de edad sólo pesaba siete libras y era del tamaño de un recién nacido. Su piel era casi tan azul como sus ojos. Luchaba por respirar.

"Tan pequeña que ella era; no podía hablar y fijó sus ojos en mí", recordó Sarah.  "Era como si ella estuviera diciendo: 'Te he esperado por tanto tiempo y no puedo resistir mucho más. Por favor ayúdame'".

Mila, cuyo nombre significa “milagro” en ucraniano, había nacido con Síndrome de Down, problemas congénitos del corazón y dificultades de respiración.  No era seguro que pudiera sobrevivir el tiempo suficiente para que los Basiles pudieran llevarla a tratamiento en Estados Unidos.

Mila sobrevivió.  Para sorpresa del grupo de trabajo del orfanato, subió tres libras de peso al Sarah alimentarla todos los días en el orfanato.  USCIS aceleró el trámite de sus documentos de adopción y poco después de llegar a los Estados Unidos, Mila fue sometida a dos operaciones mayores: una para arreglar sus vías respiratorias y otra para arreglar su corazón.

Las hermanas Basile: De izquierda a derecha, Sofía, Mila y Zoya. Las tres niñas fueron adoptadas en Ucrania.

Las hermanas Basile: De izquierda a derecha, Sofía, Mila y Zoya. Las tres niñas fueron adoptadas en Ucrania.

Sus doctores se maravillaron que había sobrevivido sus primeros ocho meses de vida en tan malas condiciones.  Sara comentó "Dios mantuvo en sus brazos a nuestra preciosa niña hasta que pudiéramos ir a buscarla e hizo el milagro de mantenerla con vida. Dudo mucho que estuviera viva si hubiésemos llegado a buscarla tan solo unas semanas después".

Hoy, Mila pesa 31 libras, más que los niños de su edad. Es una saludable y alegre niña de dos años y medio.  Disfruta jugar con su hermana mayor, Zoya, y su hermana menor, Sofía, a quien su familia trajo de Ucrania a casa el pasado Día de Navidad.


Los Basilles: De izquierda a derecha, Sarah, Mila, Sofía, Shawn y Zoya.

Los Basilles: De izquierda a derecha, Sarah, Mila, Sofía, Shawn y Zoya.

Las tres hijas de los Basiles son ucranianas y todas tienen Síndrome de Down.  Los Basiles supieron acerca de adoptar niños con necesidades especiales a través de Reece’s Rainbow, una organización que aboga por los niños con Síndrome de Down y otras necesidades especiales y les encuentran familias adoptivas.

La primera hija de los Basiles, Zoya, quien hoy cuenta con 5 años, había enriquecido la vida de éstos en todos los sentidos, pero ellos no contemplaban pasar por dicho proceso nuevamente.  Las cinco semanas que pasaron en Ucrania adoptándola les afectaron emocionalmente.

No obstante, a medida que se ajustaron a su nueva vida, les perseguían los recuerdos de los niños que conocieron en el orfanato de Zoya y sus preocupaciones por el futuro de éstos. Pasado casi un año de haber traído a Zoya a casa, ya tenían listos sus nuevos papeles de adopción. 


Shawn Basile juega con su hija Mila, quien junto a sus hermanas, Zoya y Sofía, fue adoptada en Ucrania.

Shawn Basile juega con su hija Mila, quien junto a sus hermanas, Zoya y Sofía, fue adoptada en Ucrania.

Luego de la adopción de Mila, pasaron por la misma ansiedad.  Sofía, su tercera hija adoptiva, es la otra de las dos niñas que encontraron en el orfanato durante el proceso de adopción de Mila. 

"Muchos de los niños de Europa Oriental que nacen con Síndrome de Down y otras necesidades especiales, enfrenan un futuro sombrío", dijo Sarah.  "Raramente sus familias pueden proveerles las terapias y la atención médica que necesitan".

Aunque cada uno de los procesos de adopción de las niñas fue único, siempre hubo al menos una constante. Un oficial de servicios de inmigración de USCIS estuvo al otro lado del teléfono durante todo el proceso.  Los Basiles trabajaron su caso con una oficial de la Unidad de Adopciones fuera del Tratado de la Haya en el Centro Nacional de Beneficios en Lees Summit, Montana.  Según Sarah, la oficial de USCIS que procesó los casos de adopción de los Basiles, fue una fuente de consuelo y de buena información, sobre todo mientras aceleraban el caso de Mila.

“La oficial fue bien receptiva y estuvo constantemente proveyéndonos información actualizada”, comentó Sarah.  “Sentíamos que estábamos trabajando en un equipo”.

Los Basiles nunca dejan de pensar en los niños que conocieron en los orfanatos ucranianos.   Este verano, Sarah y otra madre adoptiva regresarán al que era el orfanato de Mila y Sofía para llevarles equipo y trabajar junto al grupo de trabajo del orfanato que se encarga de los niños con necesidades especiales.   Ella espera levantar dinero para enviar biberones diseñados específicamente para niños con problemas respiratorios y Síndrome de Down.  Además, quiere pasar su tiempo en Ucrania para "brindarles amor y abrazar a esos niños".

"Estamos tratando de ser realistas en cuanto a lo que podemos hacer por esta situación", dijo Sarah a su familia, "pero una vez que abrimos nuestros ojos, no podemos pretender que no sabemos que le está sucediendo a estos niños".

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1 Comments:

At March 26, 2014 at 9:36:00 PM EDT , Anonymous Juan said...

Hay que reconocer, que todabia hay muchos países en cual los niños que nacen con alguna discapacidad el futuro, por desgracia lo tienen muy sombrío.
Da pena pensar que en pleno siglo 21 esto sigue pasando.

 

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