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20 June 2014

Encuentros Casuales que Atestiguan Cómo Cambian las Vidas de los Refugiados

Como Oficial de Refugio y Asilo, tengo el humilde privilegio de viajar a ciudades y campos de refugiados donde los solicitantes residen, a menudo en el limbo, esperando que se les permita reconstruir sus vidas en Estados Unidos. Me reúno con ellos cara a cara a escuchar sus historias y tomar una decisión sobre sus casos, teniendo muy claro que bien podría ser yo quien estuviese al otro lado de la mesa. Después de cada entrevista, me muevo al siguiente caso. Por supuesto, muchas de las historias individuales se quedan conmigo. Pero en aras del profesionalismo, y a fin de concentrarme en cada entrevista, tiendo a tomar una decisión, estampar los casos y seguir adelante, sin saber qué ha sido del solicitante que se sentó frente a mí.

Aunque mi rol de interacción durante el proceso de reasentamiento se limita a esa entrevista en el extranjero, tengo la suerte de haber trabajado en dos oficinas de reasentamiento del 2006 al 2009. Esto hizo que llegara a mí el círculo completo del proceso de refugio. Muchos de nuestros clientes refugiados consiguieron su primer empleo en Estados Unidos en los aeropuertos locales trabajando en el servicio de alimentos, como asistentes de personas en sillas de ruedas, limpieza de aviones y otros puestos de trabajo.

Above: Refugee girls at a school

Arriba: Niñas refugiadas en una escuela. (Foto cortesía de UNHCR)

Este mes pasado me fui en un viaje corto. Un amigo vino a recogerme en el aeropuerto. Durante una situación con la cual probablemente cualquiera puede identificarse, nos ordenaron mover el auto por haberlo tenido en el mismo lugar durante mucho tiempo. Me volví hacia el caballero que estaba ordenándole a mi amigo salir del lugar. Cuando me vio, dijo: "¿Eres tú?". Me di cuenta que era un antiguo cliente refugiado de África, con quien había trabajado en el 2006. Los dos nos echamos a reír. En el breve período que permanecimos allí en medio del tráfico, nos pusimos al día y me dijo que es un líder de grupo de su comunidad étnica y que ya ha formado su propia familia.

Después de una visita de cinco días, llegó el momento para de regresar al aeropuerto. Estaba esperando en la línea de seguridad, mirando alrededor. Efectivamente, el trabajador de la Administración de Seguridad en el Transporte en la estación próxima a la mía era otro antiguo cliente; un joven que siempre destacó por encima de los demás por su motivación y bondad. La última vez que lo vi, sólo sabía unas palabras en inglés. Yo me sentí orgulloso de verlo trabajar allí…un ciudadano naturalizado, hablando inglés fluido y ahora un compañero de trabajo del Departamento de Seguridad Nacional.


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